Que porquería

Clonpi | Haciendo bilis | Wednesday, April 4th, 2007

PRIMERO: De pura casualidad tecleé hoy la dirección de mi Blog de phpnet, el que me habían quitado y puesto una redirección absurda (”animándome” comprar hosting), y me dí cuenta que me la han devuelto.

Pues que porquería, no pienso volver a usar ese servicio idiota, en el que creen que porque es gratis tienen derecho a quitártelo y devolvértelo cuando se les pegue la gana. Conclusión: Phpnet es una porquería.

SEGUNDO: Bien, ya que había logrado entrar, intenté importar mis entradas del blog anterior a éste. Utilicé la herramienta de exportación desde el blog de phpnet, y al intentar cargar el archivo a este blog, me sale el error: “Lo sentimos, sólo se ha cargado una parte del archivo”, una y otra vez. Maldita sea. Conclusión: Probablemente la herramienta de exportación de Wordpress también sea una porquería.

TERCERO: Ok, quizás deba tomarme el trabajo de pasar manualmente tooodos mis posts anteriores, incluso probé con un plugin que resultó también ser una porquería. Me dispongo a escribir una entrada acerca de toda esta desgracia, y me doy cuenta que ¡mi editor WYSIWYG había desaparecido!. OMG!, pensé, esto no puede estar pasando. Buscándole solución al asunto, desactive y borré el plugin que había puesto para intentar importar del blog anterior, y nada. Finalmente me dí el trabajo de “migrar” mi Wordpress (de 2.1.2 a 2.1.2 xD). Y nada. Aquí estoy escribiendo este post en código fuente (html tags). Posible conclusión: Wordpress o Funpic es una porquería.

Help

Sólo un café

Clonpi | Alucinaciones | Tuesday, April 3rd, 2007

Me llamó por teléfono mi papá, para salir a cenar juntos.

La veía en medio de una bruma. Cansada y con los zapatos apretándole los pies, casi estrangulando sus ganas de seguir viviendo. Salió del edificio caminando lento, ignorando completamente los hasta mañanas de sus conocidos y los eventuales piropos, buenos y no tan buenos, de los desconocidos. Una Penélope moderna no teje ni desteje, sólo se pone los audífonos y finge no escuchar a nadie.

Caía la tarde, junto con una lágrima anaranjada que rodaba lentamente por su mejilla. Levantó la vista al sol y sonrió tristemente, en una especie de desesperado deja vú. Hubo un tiempo en que era el ocaso su espectáculo favorito, sentada en algún carcomido murito de malecón, del brazo de un ser del que ahora sólo conservaba el olor.

Ese olor. Era como de café recién molido y tostándose. Era como el olor de hogar. Desde que se fue su casa dejó de oler a hogar. No quería volver, no quería llegar y encontrar la casa vacía otra vez, vacía y sin olor. Así que caminó, ipod en mano, sin rumbo fijo, buscando únicamente un lugar donde tomar un café, un café oloroso y con cuerpo, un café que sea como él.

Encontró un lugar y entró. Se sentó en una mesa, sin quitarse los audífonos, y pidió un Café Calipso, sin darse cuenta que estaba gritando. Todos los presentes voltearon a verla, pero no se dió por enterada: estaba escuchando “Marinero de luces” en su ipod.

…Marinero de luces, con alma de fuego y espalda morena
Se quedo tu velero perdido en los mares…

Pensar, y esperar. ¿Qué otra cosa podía hacer?. Él se fue, dejándola prisionera de una casa vacía y sin olor, sin explicar nada, y sin embargo, ella no deseaba otra cosa que verlo volver, a donde fuera que se haya ido.

Se tomaba lentamente el café, su café. A medida que éste se acababa, crecía en ella el miedo de tener que pararse e ir a casa. Miró a la ventana y vió que había empezado a llover. Mejor, así podría quedarse todo el tiempo del mundo tomándose su café despacito, sin prisa hasta esperar que cese la lluvia.

Pero, pensó, si caminara bajo la lluvia, podría llorar y nadie lo notaría. Al instante se dió cuenta que de todas formas nadie notaría el llanto de una chica en una ciudad tan fría como esta, tan indiferente.

Finalmente se decidió a dejar el café a medio terminar, pagó y se fue, caminando bajo la lluvia.

…Olvidaste que yo gaviota de luna
Te estaba esperando,
Y te fuiste meciendo en olas de plata…

 

Pobre Penélope, pensé, si es que así se llama. Nunca le puse nombre.

Escucho que golpean la puerta. Es mi papá, que seguramente se cansó de esperarme en su casa, y vino a recogerme.

 

 

 

 

Para mi Sonia

Clonpi | Egoletrismo, Vídeo | Monday, April 2nd, 2007

Bien, he vuelto a componer mi blog. Este vídeo lo he querido poner en el anterior, pero por alguna razón no lo hice. Lo pongo en este, que estoy seguro que durará más que el otro. Te amo mi vida, pienso en ti cada vez que escucho esta canción de el maestro, como no podía ser de otro modo. Espero que te guste.

DOS EN LA CIUDAD

Nos encontramos en la calle

yo diría, casualidad

Aún conservaba esa mirada

ese garbo, ese swing, ese charm

venía súper colocada

su sonrisa, sí, era algo especial

cuando me dio la cachetada

puso las cosas en su lugar

Luego me abrió su boca

como la libertad

Tomamos unas copas

y en el bar se echó a llorar

El tiempo pasó

fuimos ella y yo

dos en la ciudad

Me preguntó cómo había sido

cómo fué que elegí partir

si había tenido algunos hijos

y si alguna vez fuí tan feliz

Le pregunté si estaba sola

ella si que sabía fingir

que ingenuidad, no era una boba

era el mismo monte Sinaí

Pasó, pasó

pasó nuestro cuarto de hora

Pasó, pasó

pero aún sabíamos reir

Se nos pasó

la noche entre el whisky y la coca

Se nos pasó

pero aún sabíamos reir

Todo el fin de semana

no nos dejamos ir

Cuando me levanté ese lunes

ella ya no estaba allí

El tiempo pasó

fuimos ella y yo

dos en la ciudad

Pasó, pasó

pasó nuestro cuarto de hora

Pasó, pasó

pero aún sabíamos reir

Se nos pasó

la noche entre el whisky y la coca

Se nos pasó

pero aún sabíamos reir

Dos en la ciudad

fuimos ella y yo

dos en la ciuad

nuestro cuarto de hora

fuimos ella y yo

dos en la ciudad

dos en la ciudad

dos en la ciudad

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